El cielo es azul, amarillo o rojo ¿Por qué?

Cuando vemos el cielo podemos ver una característica cromática propia según la hora del día. Pero ¿por qué sucede esto?.

Primero debemos tener claro como funciona nuestra visión, que es un receptor capaz de reconocer un espectro electromagnético de 380 nm (violeta) a 780 nm (rojo) aproximadamente, que es más conocido como luz visible.

Cuando vemos un color específico, se debe a que la luz al chocar con el objeto observado refleja solo cierta longitud de onda, o sea, si vez algo rojo es porque solo estaría reflejando ondas del rango rojo, el resto de ondas es absorbido.cielo

Nuestra atmosfera se halla compuesta, esencialmente, por oxígeno (21%) y por nitrógeno (78%), que nos da una atmosfera incolora. El oxígeno se reconoce que es un gas incoloro, pero en estado líquido puede ser azul, además debemos tener en cuenta la presencia de partículas o polvo que generan difusión de la luz igualmente.

espectro-visible

Día

Durante el día vemos el cielo de color azul, porque la desviación de la luz visible, como el azul y el violeta, es máxima. Lo que provoca que vayan rebotando de partícula en partícula y parezcan llegar como una fina lluvia. El ojo humano es más sensible al azul que al violeta, además la luz solar cuenta con más azul.

Si miramos al Sol directamente, veremos que tiene un color amarillo rojizo, esto es porque la desviación para los rayos de longitud de onda larga, el amarillo y el rojo, es muy pequeña, así que estos llegan directamente del sol a nuestros ojos.

Atardecer

Durante el atardecer, la luz del Sol ingresa a la atmosfera tangencialmente (cuando vemos la puesta de sol o sunset). Esta luz recorre mucha más distancia para atravesarla, así hay más difusión del color azul hasta que no logramos percibirlos y solo son visible los de mayor longitud de onda. Esto provoca que los rayos amarillos sean visibles, únicamente los tonos rojos llegan directamente desde el Sol, así vemos el cielo amarillo o anaranjado y el Sol prácticamente rojo.

El polvo o partículas sólidas en general que flotan en el aire también pueden afectar el color, todo ese fenómeno lo explica bien la dispersión de Rayleigh. Fenómeno que tiene en cuenta el tamaño de las moléculas o partículas y la longitud de onda de la luz, más no la composición química.

Noche

Por la noche vemos el cielo extremadamente oscuro, y en el horizonte azul oscuro. Esto se debe a que no llega casi nada de luz, únicamente la reflejada por la Luna y de las estrellas que apenas iluminan la superficie terrestre.

experimento cielo azulExiste un experimento sencillo donde se puede ver este fenómeno, lo primero que necesitamos una fuente de luz, lo más blanca posible que hará de Sol, que puede ser una linterna en el peor de los casos, o una luz halógena (la idea es que sea una luz blanca). Ahora crearemos una atmósfera, para ello necesitamos un recipiente transparente con agua. Entonces iremos añadiendo leche gota a gota, para no enturbiarla demasiado.

Ahora lo que hay que hacer es encerrarse en un sitio lo más oscuro posible, seguidamente colocamos la linterna encendida detrás del recipiente que contiene nuestra atmósfera, y después debemos observar.

Primero observemos desde arriba y veremos que tiene una tonalidad azulada, posteriormente miraremos a la linterna directamente a través de nuestra atmósfera, y veremos como la luz es de un tono naranja, como si estuviéramos viendo un atardecer, esto podría darnos una buena idea del fenómeno.

20 Partes del cuerpo que están obsoletas o ya no usamos 1

20 Partes del cuerpo que están obsoletas o ya no usamos

He encontrado una lista peculiar de, podríamos decir, cuestiones evolutivas. El ser humano, al enfrentarse a diversos entornos, ha ido cambiando física y biológicamente en algunos aspectos para adaptarse mejor a las nuevas condiciones de vida y esto puede tomar miles o millones de años, de acuerdo a la teoría de la evolución de Charles Darwin.

El haber sido dotados de inteligencia ha cambiado la manera como vivimos hasta hoy, pues la regla de todas las especies es “adaptarnos al ambiente”, en cambio, nosotros usando nuestra inteligencia estamos “adaptando el ambiente a nosotros”. Gracias a los avances científicos prolongamos nuestra vida o mediante la tecnología mejorando nuestras comodidades, pero, eso no significa que dejemos de evolucionar, al menos en algunos detalles donde la evolución continúa su trabajo. Esto puede ocasionar que empecemos a manifestar algunos cambios en nuestros cuerpos.

1. Muelas del juicio

Ya no son necesarias para el tipo de alimentos que ingerimos, a no ser que te guste ir mascando ramas por ahí. Solo el 10% de la población ha perdido la capacidad de generar estas piezas, mientras el resto debemos de padecerlas (me incluyo) y pedir ayuda al odontólogo si llegan a fastidiar.

las muelas del juicio

2. Apéndice vermiforme

Este estrecho tubo sin salida conectado al ciego, servía posiblemente como para digerir la celulosa cuando la dieta de nuestros ancestros consistía más en proteínas vegetales que en animales. También produce algunos glóbulos blancos, pero si se extrae no causa problemas.

Apéndice vermiforme

3. Vello corporal

Tienen como principal función proteger del medio ambiente partes sensibles como las cejas, que evitan que el sudor llegue a los ojos, el cabello ayuda a proteger la cabeza del frío o calor, o el vello facial masculino podría haber tenido uso en la selección sexual.

alguna partes con vello corporal ya no son necesarias

4. Coxis (o cóccix)

Estas vértebras fusionadas son lo que queda del rabo que muchos mamíferos aún emplean para mantener el equilibrio y para la comunicación. Nuestros ancestros homínidos prescindieron del rabo cuando empezamos a caminar erguidos.

coxis

5. Dedos del pie (menos el dedo gordo)

Cuando el homínido comenzó a caminar erguido en dos patas, estas tenían dedos como en sus manos que le servían para sujetar cosas o sujetarse de árboles. Con el pasar del tiempo estos dedos se han vuelto pequeños, aunque el dedo gordo aún es importante para el equilibrio, el resto ya no tienen mayor función que la estética.

20 Partes del cuerpo que están obsoletas o ya no usamos 2

6. Pezones masculinos

Antes de que se forme el sexo en el feto, los pezones se encuentran formados. El feto define su sexo genéticamente, pero muchas características se conservan en ambos sexos porque se desarrollan desde el embrión antes que el sexo se defina claramente. Eso logra que los pezones masculinos existan sin una funciona especial, más que la erótica, si el individuo lo desea.

7. Útero masculino

Igual que el punto anterior, mientras se define el sexo, el embrión genera una matriz donde se formaran órganos sexuales de ambos sexos. Si es masculino, quedará vestigios de un órgano sexual femenino no desarrollado a la altura de la próstata.

8. Músculo palmar

Este músculo largo y estrecho recorre el codo hasta la muñeca y está ausente en el 11% de los humanos modernos. Una vez pudo ser importante para colgarse y escalar. Los cirujanos lo aprovechan para emplearlo en cirugía reconstructiva.

Puedes tenerlo en ambas muñecas o solo en una (Si los tienes)

Ejemplo de presencia y ausencia del músculo palmar
Ejemplo de presencia y ausencia del músculo palmar

9. Costillas del cuello

Un conjunto de costillas cervicales, posiblemente restos de la edad de los reptiles, aún aparece en menos del 1% de la población. A menudo provocan problemas nerviosos y arteriales.

Costillas del cuello o costilla cervical
Foto: costilla cervical

10. Músculo erector del pelo

Ciertas fibras musculares permiten a los animales erizar su pelaje para mejorar su capacidad de aislamiento o para intimidar a otros animales. Los humanos la conocen mejor como “piel de gallina”, obviamente casi todo el pelaje lo hemos perdido, a pesar de eso aún lo conservamos esta función.

11. Punto de Darwin (o tubérculo)

Un pequeño punto de piel plegada hacia la parte superior de cada oreja aparece ocasionalmente en los humanos modernos. Podría tratarse de un remanente de una formación más grande que ayudaba a centrarse en los sonidos distantes.

punto o tubérculo de Darwin
Punto de Darwin

12. Tercer párpado

Un ancestro común a las aves y los mamíferos podía haber contado con una membrana para proteger el ojo y barrer los residuos hacia el exterior. Los humanos conservan solo un pequeño pliegue en la esquina interior del ojo.

13. Músculo plantar

A menudo confundido con un nervio por los estudiantes novatos de medicina, este músculo fue útil para otros primates, que lo usaban para agarrar objetos con los pies. Ya ha desaparecido en el 9% de la población humana.

14. Músculos extrínsecos del pabellón auricular

Son músculos que permiten a algunas personas mover sus orejas. A nuestros muy lejanos antepasados les pudo servir, tanto como ahora, a los perros o lobos, pero para el hombre actual ya es inútil. Posiblemente, conoces a alguien con la capacidad de mover sus orejas a voluntad, y únicamente sería una curiosidad para mostrar a los amigos.

15. Músculo subclavio

Este pequeño músculo situado bajo el hombro, que va desde la primera costilla hasta la clavícula, podría ser útil si los humanos caminaran en cuatro patas.

Músculo Subclavio
Foto: Músculo Subclavio

16. Decimotercera costilla

Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés y gorilas, cuentan con un juego extra de costillas. La mayoría de nosotros tenemos 12, pero el 8% de los adultos cuentan con un par de más.

17. Vaso deferente femenino

Lo que podría haberse convertido en conductos seminales en machos, se convierten en ovarios en hembras. Un grupo de tubos que acaban en vía muerta próximos a los ovarios.

18. Órgano Vomeronasal (o de Jacobson).

Un diminuto hoyo a cada lado del tabique nasal que se considera ligado a los quimiorreceptores no funcionales. Podrían ser todo lo que queda de alguna vieja habilidad para detectar feromonas.

órgano vomeronasal

19. Músculo piramidal

Más del 20% de nosotros carecemos de este diminuto músculo triangular similar a un marsupio que se une al hueso púbico. Podría tratarse de una reliquia de la bolsa de los marsupiales.

Músculo piramidal

20. Senos paranasales

Los senos nasales de nuestros primeros ancestros podrían haber estado ligados a los receptores de olor, que les aportaban un elevado sentido del olfato que les ayudaba a sobrevivir. Nadie sabe por qué retenemos estas cavidades asociadas a la mucosidad, salvo quizás para aligerar el peso de la cabeza y calentar o humedecer el aire que respiramos. Los afectados por la sinusitis conocen bien esta zona.

senos paranasales
Senos paranasales